lunes, 14 de mayo de 2007

Teoría del Conchesumadre...










Me resulta complicado encontrar palabras “diplomáticas” para expresar mi teoría, la del “conche su madre”. Esta idea se basa en principios que creo básicos y son una mezcla de observación y experiencia. Principio elemental: las mujeres se mueven emocionalmente bajo dos premisas, uno el “complejo de redención” y, dos, el “complejo materno”. El primero se basa, resumidamente, en la posibilidad, cierta o ilusa, de transformar un hombre “causa perdida” en un hombre de bien y el segundo se relaciona con la capacidad de cuidar y criar que toda mujer lleva en sí por instinto. Sé que en algún momento de la vida se deben haber preguntado ¿por qué siempre esos “conche su madre” se quedan con las mejores mujeres? o si ese perguetano no hace nada, no tiene nada y no va a ningún lado ¿qué le ve ella?


La respuesta para mi es simple. Es porque cada una de las mujeres busca suplir, desarrollar o satisfacer los instintos y necesidades básicas basadas en los dos complejos que mencioné antes, una mezcla rara de ambos. Hay hombres que no son ni una causa pérdida ni necesitan una madre, pero se van transformando en una persona con quien conversar, con quien confidenciar, un hombro donde llorar, un consejero, q quién ellas llaman cuando tienen problemas, es decir, un buen amigo.



Y estos somos quienes nos preguntamos ¿Cuándo encontraremos a nuestra mujer ideal? ¿Cuándo dejaremos de estar solos? ¿Seremos felices alguna vez con una mujer al lado que nos complete? Lo que buscamos los hombres de este tipo es una mujer compañera, amiga, amante, confidente… es decir, una “pareja”. Pareja en el sentido amplio y estricto de la palabra. Hoy he llegado a la conclusión de que, lo traumático de la época entre los 15 y 25 años, para un hombre con ciertos grados de madurez mayor en relación al promedio o con una visión más amplia que las de las anteojeras que tienen los “sementales” (o conchesumadres) es precisamente eso, el no ser un buen partido para las mujeres. Había llegado a pensar que sólo seremos buen partido después de los 30.



Pero Sí… es verdad. Hoy estoy felizmente enamorado. Siento que no soy un Conchesumadre y que, al fin, una excelente mujer está conmigo. Pero el camino fue largo y duro… además, ella es una excepción dentro de la gran cantidad de mujeres que he conocido y que en algún momento me atrajeron. Cumple con muchas de las cualidades que me hacen sentir pleno… aún con sus defectos, que aquí no divulgaré (jejeje).



Es este quizás un apoyo a todos mis colegas y congéneres que buscan algo más que la felicidad a corto plazo… y, obviamente, es también un llamado de atención a todas las féminas que, conciente o inconcientemente, dejan de lado a hombres que les pueden cambiar la vida y que las harán realmente felices… porque lo harán libres de culpas, con sinceridad y, lo que es más importante, con mucho más amor.



Be good…